Saturación emocional, fatiga y alteraciones del descanso
Con frecuencia, los conflictos con el entorno social se ven avivados por altos niveles de estrés y una persistente ansiedad que sobrepasan la tolerancia del individuo. Cuando la presión diaria escala hasta desencadenar ataques de pánico o un severo burnout, la irritabilidad se apodera de los espacios de convivencia. Asimismo, el desvelo crónico y el insomnio deterioran la claridad cognitiva, generando notables problemas de motivación y apatía que dificultan el cuidado de los lazos afectivos.
