Saturación emocional, fatiga y alteraciones del descanso
Con frecuencia, los problemas de pareja se ven agravados por altos niveles de estrés y una persistente ansiedad que sobrepasan la capacidad de tolerancia de cada miembro. Cuando la presión laboral o personal se intensifica hasta provocar episodios de ataques de pánico o un severo burnout, la irritabilidad aumenta y deteriora la comunicación afectiva. Asimismo, el desvelo crónico y el insomnio generan un desgaste cognitivo que desemboca en notables problemas de motivación y apatía, afectando la energía disponible para cuidar la relación.
